Trasplantados exhortan a ser solidarios
Lucharon por otra oportunidad de vida y gracias a los héroes anónimos, a las familias que en medio del dolor tuvieron el invalorable gesto de dar vida y esperanza a pacientes en lista de espera, lo lograron.
Un hecho doloroso pero tremendamente significativo como la muerte de otra persona les posibilitó aferrarse a la vida en una segunda oportunidad. La decisión de los “héroes anónimos” que ante la pérdida de un ser querido lograron vencer a la muerte y fueron capaces de dar vida donando los órganos de sus familiares, ha posibilitado que muchos formoseños, chaqueños, correntinos y misioneros sean hoy, desde esta Provincia, testimonio de que se puede dar esperanza aún cuando parece no haberla.
En el Día Internacional de Riñón, Nelson Figueredo, Teresita Yanzi de Peralta, Mercedes Cogliolo, Ramón de Jesús Núñez, José Ismael Soloaga y Juan Conesa, quisieron compartir sus experiencias, su antes y su después del trasplante, dando un mensaje esperanzador a tantas personas hoy en lista de espera del INCUCAI.
Teresita Yanzi de Peralta hace casi 16 años que da gracias a Dios por su nueva vida, a esa familia anónima, generosa y solidaria que tuvo la valentía de trascender el dolor y al equipo médico que le realizó un trasplante de corazón. Hoy, es testimonio de esperanza, de lucha y tesón. Integra en calidad de vicepresidente la Asociación Civil de Trasplantados por Más Vida de Formosa. Se suma a toda actividad a favor de la donación de órganos y transmite su experiencia a quien desee conocerla, en particular a pacientes que aguardan la donación de un corazón.
Tiene 68 años, posee las energías y la fuerza interior de una jovencita que no duda ni un segundo cuando la invitan a hablar de la importancia de la donación de órganos. El 29 de mayo hará 16 años que volvió a nacer. Fue la primera mujer a quien se le realizó un trasplante de corazón en el Hospital Español de Buenos Aires. Actualmente, es paciente del Alta Complejidad donde se realiza los controles periódicos.
Madre y abuela, ha sido consejera y apoyo de formoseños que han atravesado y atraviesan por historias similares.
Nelson Figueredo, trasplantado renal con donante vivo (su mamá le dio vida por segunda vez hace cinco años) es presidente de la Asociación de Trasplantados Por Más Vida. Su compromiso, ahora, es compartir su experiencia con pacientes que aguardan en lista de espera, en especial con pacientes que se dializan, como así también generar conciencia en la sociedad. “Nosotros somos el mejor ejemplo de que se puede, de que otra vida es posible, de que tenemos que luchar para que la sociedad aprenda a ser más solidaria, desterrando los mitos y los tabúes”, expresó.
Ramón de Jesús Núñez, hoy retirado de la Policía Provincial, se trasplantó hace dos años en el HAC. “Constantemente trato de educar, de informar sobre la importancia de la donación. Muchas veces tengo que mostrar la cicatriz que tengo en el pecho para que me crean que soy trasplantado, que fui el segundo en la Provincia y que hoy desarrollo una vida normal. Camino tres kilómetros por día, mantengo una dieta saludable, tomo la medicación, cumplo con los controles médicos y me desenvuelvo en otra actividad totalmente diferente. Aprovecho el contacto que a diario tengo con la gente para dar mi testimonio de que la decisión de donar los órganos de una persona puede dar vida a cinco personas o más”, sostuvo Núñez quien a ocho meses de haber sido trasplantado participó en un encuentro deportivo de trasplantados a nivel nacional, obteniendo medalla de bronce.
Mercedes Cogliolo, la primer trasplantada en Formosa el 27 de julio de 2007, paciente que carecía de cobertura social, comentó que el trasplante marcó en su vida un antes y un después, le permitió recuperar el ritmo de vida, ocuparse nuevamente de los cuidados de su familia conformada por su esposo y sus tres hijos, y, sobre todo, recuperar la esperanza y las ganas de vivir. Su donante de riñón fue su propia hermana, quien ante la larga historia de enfermedad de Mercedes decidió estrechar aún más sus lazos filiales.
José Ismael Soloaga fue el primer trasplantado de hígado en Formosa, hace casi tres años. Hoy, distribuye su tiempo entre sus actividades en el campo y junto a sus familiares más cercanos en la ciudad. “Todavía recuerdo el día que me llamaron por teléfono y me dijeron tu hígado está en camino. Fue mi mejor regalo de cumpleaños. A partir de ahí, mi vida cambió y trato de trasmitir este cambio a las personas que conozco. ¿Miedo? ¿Nervios? No los tuve al momento del trasplante porque para mí cualquier esperanza era grande ante el grave estado en que me encontraba”, testimonió.
Por último, Juan Conesa es un hombre que estuvo diez años en diálisis hasta que surgió la posibilidad de un trasplante con donante vivo, su hermana. “Cuando cuento mi historia a muchos les cuesta creer cómo era mi vida antes y cómo es ahora. Los jóvenes son más abiertos a la donación en tanto los adultos se cierran muchas veces a esta alternativa, que para muchos, como para mi alguna vez, es nuestra única oportunidad de mejorar nuestra calidad de vida. Donar órganos es dar vida, no hay que dudarlo ni por un instante.
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